Modern Languages and Literatures, Department of

 

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2015

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Copyright 2015 Miguel Magdaleno Santamaría

Abstract

La sección dedicada a la historiografía sobre la Edad Moderna en Historia de la historiografía española corre a cargo de Sánchez Marcos, quien divide la sección en 7 capítulos, a modo de artículos, siendo “La historiografía desde los Reyes Católicos hasta 1700” el tercero. Según el autor, el concepto de Edad Moderna tal y como se entiende hoy en día es “una categoría historiológica (una forma básica de pensar el pasado) europeo-occidental” (117). Asimismo, señala el reinado de los Reyes Católicos como un punto de inflexión clave para delimitar los comienzos de la Edad Moderna en España, en tanto que supone “una etapa de transición y el inicio de unos tiempos nuevos –por la (re)creación de la Monarquía Católica española, la asombrosa expansión exterior y el despertar cultural humanístico” (ibid). El artículo que nos ocupa está organizado en cuatro apartados: (i) Historias de la Monarquía, de sus Reinos y de sus grandes vivencias; (ii) La historiografía indiana y el giro etnográfico en la mirada al pasado; (iii) La historia de la Iglesia, de las ciudades y otras instituciones; y (iv) Legado clásico y preservación de los documentos.

El concepto de Edad Moderna –entendido como periodo histórico que en España (y en Europa en general) abarcaría los siglos XVI, XVII y XVIII– empezó a desarrollarse a través de la visión esquemática de la historia que se tenía en el Renacimiento. Una perspectiva del pasado que diferenciaba tres etapas esenciales: la Antigüedad grecolatina, la larga y ambigua Edad Media, y la época más moderna del renacimiento cultural. Por otro lado, el estudio y valoración de la historia fue adquiriendo gradualmente un mayor carácter académico, ya definido en el siglo XIX, debido en gran medida al influjo de la historiografía francesa. Finalmente, me parece conveniente señalar la distinción que realiza Sánchez Marcos entre Edad Moderna y modernidad. Según este autor, la modernidad correspondería a una cuarta etapa que se iniciaría con la Ilustración (luego, a finales de la Edad Moderna), impulsada por la gran experiencia de ruptura que supuso la Revolución francesa de 1789. Por tanto, la modernidad –que se iniciaría en España durante el reinado de Carlos III– sería un nuevo periodo histórico en el que “la humanidad, guiada por la razón, se encamina por una senda de progreso científico-ético que se cree global y seguro” (118).

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